28.9.10

BiciTour Primaveral

Esta época del año nos permite disfrutar de Santiago de noche sin tener kilos de ropa encima.

Para dar la bienvenida a esta transicional estación, un paseo relajado, de 58 minutos y poco más de 13 kilómetros por sectores característicamente planos.

La clave del relajo y el goce está en el playlist. Para esta oportunidad: Jason Mraz, Jack Johnson, José González, Red Russian y Kings of Convenience.

22.9.10

Paseo en BiciPub

Ruedas lisas y marco sin amortiguación es la recomendación de los expertos para desplazarse en Santiago. Esto por las características de la ciudad: prácticamente plana y pavimentada. Mi bici cumple todas las expectativas: marco de aluminio, lo que la hace muy liviana y maniobrable; ruedas lisas y delgadas porque generan menos roce y permite moverse a mayor velocidad; siete cambios para ir a las revoluciones óptimas de acuerdo a la inclinación del suelo; y, por qué no decirlo, una “choreza” que destaca respecto a la mayoría de las bicicletas urbanas. Es plegable.

No cabe duda que esta interesante característica atrae miradas, excesos de comentarios curiosos y la comodidad de guardarla dentro del departamento sin que nadie se moleste o, incluso, subirla a la oficina sin llamar demasiado la atención. Es más, si tienes suerte, pueden pedirte que la dejes a la vista para dar “más estilo” al entorno.

Este último punto no es menor, me gusta salir andar en bici con estilo. Ocupar lentes de sol, polera y, si los días todavía están inestables como en este época, tener el polerón favorito envuelto en la parrilla trasera; zapatillas o zapatos, son sólo un detalle dado que el objetivo es no parar. No detenerse es mi premisa del paseo en bici perfecto en pleno Santiago. Se aleja un poco del concepto clásico de recorrer la ciudad por recorrerla y va más por la idea de disfrutar la ciudad para desplazarse.

Como el surfista que corre la ola o quien hace parkour esquiva obstáculos urbanos, yo pedaleo la ciudad. Me gusta bajar Apoquindo haciendo zig-zag en los sectores más anchos de la vereda e intentar hacer mini-wallride (o lo más parecido a esto) en el comienzo del techo de las estaciones del metro en el sector del Apumanque.

Eso es lo que me gusta de la ciudad, que tiene continuidad y que los suelos permiten mantener una buena velocidad y adherencia. Que existan bajadas de cunetas bien hechas para evitar que las subidas por ellas sean peor que enfrentarse a la cuneta misma. Son un privilegio las veredas de cerámica y por eso termino repitiendo circuitos acotados que son capaces de ofrecer todo esto.

Así, las avenidas que suelo conectar son Apoquindo, desde Escuela Militar, con el Bosque. Aprovechar el vuelo para llegar hasta Isidora Goyenechea y optar de acuerdo al día y la hora. Si es semana y de noche, prefiero subir por Isidora para luego volver a bajar a toda velocidad por Apoquindo y hacer grandes zig-zag o –como diría un surfista, “roletazos”- a la altura del modernizado centro cívico de la municipalidad.

Si es fin de semana, optar por Vitacura, que tiene buenas veredas y entretenidos desniveles en su conexión con Andrés Bello en dirección al poniente hasta la altura de Nueva Los Leones, es mi mejor opción. En este tramo, la entrada a los hoteles y los diversos obstáculos son ideales para hacer un slalom improvisado que sube la adrenalina y aumenta el riesgo en caso de descoordinación o perder adherencia al suelo.

Ya sea pedaleando para conocer Santiago o por el hecho de disfrutar la continuidad de la ciudad, andar en bici es bueno para el cuerpo, la mente y, por supuesto, la propia urbe. Para muchos se ha convertido en un estilo de vida cambiar la bici por el auto. Para mí, el mejor elemento para correr la ola en plena ciudad.


Columna publicada parcialmente hoy en La Tercera.