Lo primero que hice -luego de una semana sin usar la bici por las vacaciones- fue inflar las ruedas, que perdieron harta presión. No parecía mediados de febrero en la bomba, porque tuve que hacer cola e imponerme ante unos cuantos autos que trataron de colarse en la espera del aire.
Después de eso, el fin de semana específicamente, hice paseos visitadores. El primero fue hasta el minimarket del papá de un amigo, que por vacaciones se lo dejó a cargo a mi amigo. Fue bien entretenido ya que desde antes de año nuevo que no nos veíamos.
Para llegar, aproveché el pasaje directo y expreso que da el parque central de Américo Vespucio y las conexiones de Vitacura y Luis Pasteur.
Como la visita se extendió hasta carrete en la noche, el regreso fue en auto, justamente aprovechando todo el potencial de esta bicicleta (y razón por la cual la preferí). Es decir, la guardé en la maleta del auto y listo.
Después de eso, el fin de semana específicamente, hice paseos visitadores. El primero fue hasta el minimarket del papá de un amigo, que por vacaciones se lo dejó a cargo a mi amigo. Fue bien entretenido ya que desde antes de año nuevo que no nos veíamos.
Para llegar, aproveché el pasaje directo y expreso que da el parque central de Américo Vespucio y las conexiones de Vitacura y Luis Pasteur.
Como la visita se extendió hasta carrete en la noche, el regreso fue en auto, justamente aprovechando todo el potencial de esta bicicleta (y razón por la cual la preferí). Es decir, la guardé en la maleta del auto y listo.
El domingo fue algo parecido, esta vez, un paseo que terminó en visita. La ruta Colón, Manquehue, Apoquindo, Las Condes, Padre Hurtado, Vitacura y calles aledañas hasta que llegué a la casa de un amigo en la que ya habían otros esperando.
Esta vez, el regreso fue en bici y a alta velocidad en la oscuridad del último día del fin de semana, sólo a minutos de comenzar el lunes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta tu ruta!